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La
sierra de Madrid, que así se conoce, ofrece un destino incomparable
para los aficionados al turismo ecuestre de todo el mundo. Un entorno
natural en el que se suceden cumbres de hasta 2.400 metros de altura y
profundos y frondosos valles surcados por cientos de kilómetros
de caminos y sendas, usados desde la antigüedad para las comunicaciones
y el transporte de ganado, recuperados hoy para ofrecer un contacto directo
e intenso con la naturaleza a lomos de un caballo. Parajes de gran bellaza
paisajística y un enorme valor medioambiental que incluyen hayedos
y abedulares, bosques de robles y coníferas, fresnedas …
en los que habitan corzos, jabalíes, nutrias, lobos y todos tipo
de aves.
Dos
grandes cañadas reales, la Segoviana y la Soriana, a un lado y
otro de la sierra del Guadarrama, junto a un sendero de largo recorrido
GR10 y sus ramificaciones GR10-1 y GR88, intercomunicados todos por multitud
de vías pecuarias, caminos y sendas, son los grandes ejes sobre
los que discurren las distintas rutas que nos llevarán a pequeños
pueblos, apenas conocidos, que han sabido mantener su arquitectura tradicional
y todo el encanto de la vida rural.
Cada
jornada se ha diseñado para ofrecer un día inolvidable al
jinete. Buenos caballos, naturaleza en estado puro, los más sorprendentes
paisajes, la mejor gastronomía y los alojamientos más acogedores
garantizan el máximo relax y el disfrute más intenso. Un
entornoque tiene como punto de partida el municipio de Miraflores de la
Sierra, situado tan solo 50 kilómetros de Madrid. Rutas de una
o más jornadas para todas las épocas del año. En
invierno, la nieve será el único límite para cruzar
los numerosos puertos de montaña, pero no impide numerosos recorridos
por áreas de pie de monte. Rutas de día por el Parque de
la Cuenca Alta del Manzanares, de dos días, que nos llevarán,
subiendo por Canencia o La Morcuera al Valle de Lozoya.Otras, como la
Ruta de los Puertos, donde superaremos los de Canencia, Cotos, Malagosto
y La Morcuera, pasando dos noches en Rascafría y una en la Granja.
Para los más aventurados, la oferta incluye la Ruta del Buen Amor,
diez jornadas a caballo donde reviviremos las andanzas del Arcipreste
de Hita en su paso por la Sierra de Guadarrama.
Camino
de la Hiruela
La
Hiruela es el municipio de la Comunidad de Madrid más alejado de
la capital -92 kilómetros por carretera- y el que mejor ha resistido
la presión urbanística que ha transformado y, en muchos
casos, destruido el carácter tradicional de la mayoría de
las pueblos de la zona, invadidos a lo largo del siglo pasado por miles
de veraneantes que buscaban el frescor y el aire serrano y, más
recientemente, convertidos, por mor del adosado, en primera residencia.
La ruta elegida trascurre por la denominada Sierra Norte –antes
llamada Sierra Pobre- y tiene como destino este pequeño pueblecito,
separado de Guadalajara por el río Jarama, situado a casi 1.300
metros de altura en un delicioso valle abrigado por bosques de roble.
Salimos
de las cuadras, situadas en pleno parque, muy cerca del núcleo
de Soto del Real, dirección Este, siguiendo la Cañada Real
Segoviana hasta dejar atrás Miraflores de la Sierra. Enfilamos
camino hacia Navalafuente entre jarales y luego hacia Cavanillas de la
Sierra, donde hacemos una “parada técnica” para reponer
energías. Tras cruzar la A1 por debajo de un gran viaducto, subimos
en dirección al Cerro de Arrebatacapas y desde aquí seguimos
el trazado de los sifones del Canal de Isabel II, cuyo rastro seguiremos
hasta traspasar, por lo alto, sin cruzarlo, Torrelaguna, pueblo con un
ilustre pasado, cuna de santa María de la Cabeza y del Cardenal
Cisneros y sepultura
del poeta Juan de Mena. El grupo sigue su camino por los cerros desde
donde ya se deja ver, entre campos de cereal, Torremocha, nuestro primer
destino. Cruzamos el pueblo, plató de Crónicas de un
pueblo, una serie televisiva muy popular a finales de los sesenta,
y llegamos a La Casa del Puente Colgante, hotel rural en la ribera del
Jarama, rio que reencontraremos en La Hiruela, donde pasaremos la noche.
La
segunda jornada toma el camino de Patones de Arriba, pueblo de pastores
que tuvo rey propio durante la invasión francesa, renacido de las
piedras hace una treintena de años, lleno de restaurantes y tiendas
y habitado por la noche, únicamente, por los inquilinos de su hotel
y demás alojamientos. Cruzamos el pueblo, siempre subiendo dirección
norte y asistimos a una progresiva transformación del paisaje,
una sucesión de barrancos de fuertes pendientes sin apenas vegetación.
Tomamos dirección Este de nuevo hasta llegar a las proximidades
de la Cueva del Reguerillo, junto al Pontón de la Oliva, cita,
la primera,de aficionados a la espeleología y, el segundo, de los
amantes de la escalada de máxima dificultad. A nuestra derecha
el río Lozoyadeja ver sus hoces y, lo que es más interesantes,
las cárcavas creadas por siglos de erosión. Bajamos hacia
las hoces y seguimos su itinerario serpenteante hasta la presa de la Parra,
en los bajos de la del Atazar. Cruzamos el rió Lozoya y nos dirigimos
hacia el Atazar. En este punto podemos seguir por el antiguo camino de
herradura, muy duro en todos los sentidos: piedras sueltas, fuetes pendientes,
barrancos, pequeños desfiladeros… o tomar una pista forestal
más cómoda que nos acercará también al Atazar.
Llegados al pueblo, comemos en un restaurante que ofrece excelentes carnes
y seguimos camino en dirección a La Puebla de la Sierra, uno de
los pueblos de más difícil acceso de la Comunidad, situado
en la profundidad de un valle muy cerrado al que se accede bien por una
minúscula carretera donde el conductor desea no encontrarse
ningún vehículo de frente o subiendo el Puerto de la Puebla.
A caballo la dificultad no es menor. Seguiremos durante kilómetros
una buena pista forestal hasta una encrucijada que nos
lleva al antiguo camino de herradura que llegaba a la Puebla, estrecho
y en muy mal estado. Nosotros preferimos seguir por la pista hasta caer,
no sin dificultad, hacia el mismo camino ya en las cercanías del
pueblo. Aquí el paisaje abruma por su belleza. Grandes montes donde
los robles compiten con éxito concientos de hectáreas de
repoblación de pino. Contemplando todo, desde arriba, Peña
la Cabra (1.834 m), el punto más alto de la zona,que extiende toda
su majestad consciente de su enorme hermosura. Pasamos la noche en el
único hotel de La Puebla, situado en la pequeña plaza, junto
a la iglesia y el ayuntamiento.
Más
corta, la tercera jornada nos llevará a La Hiruela. De nuevo iniciamos
el camino subiendo monte hasta enlazar con una pista forestal que sube
suavemente recorriendo todo el perímetro del valle hasta llegar
al Collado de las Palomas, punto donde por primera vez damos vista a las
tierras de Guadalajara, formadas aquí por una sucesión interminable
de montes y pinares que no dejar ver, salvo la pista y lo ordenado de
las plantaciones, la huella del hombre. Cambiamos de ladera t llegamos,
siempre siguiendo la pista, hasta el Collado Salinero, desde donde iniciaremos
la bajada hacia La Hiruela, que no se deja ver todavía. Tras un
largo sube y baja entre rob les
y encinas encontramos el pequeño municipio cuyo cuidado y arquitectura
no desmerece frente a los pequeños pueblos del pirineo. Comemos
en el bar de la plaza y pasamos la tarde si otro animo que visitar el
pueblo y su molino, restaurado y puesto en funcionamiento gracias al tesón
del alcalde.
La
cuarta jornada nos llevará a Robledillo de la Jara. Antes cruzaremos
el puerto de la Hiruela desde donde seguiremos hacia el Collado Salinero
por la ladera que da al valle de Prádena y desde aquí al
puerto de la Puebla, donde tomaremos una pista, coronada por la majestuosa
Peña de la Cabra, en plena reserva nacional de Caza de Son Saz,
que nos llevará, después de muchos kilómetros a Robledillo
de la Jara, donde pasaremos la noche.
La
última jornada la iniciamos siguiendo una pista que nos lleva al
embalse del Villar que cruzamos por la presa. A los pocos metros salimos
de la carretera y enlazando diferentes vías pecuarias hasta llegar
a la A1 que cruzamos por una paso elevado para vehículos, junto
a una gasolinera. Nos tiramos de nuevo al monte y recorremos toda la espalda
de la Sierra de la Cabrera, por
veredas y caminos que nos llevarán hasta el puerto del Medio Celemín,
donde tomamos la Cañada Real Segoviana. Seguimos por ella, cruzamos
Bustarviejo y paramos a comer en La Fuente del Collado, arriba del Valle
delos Abedules. Tras el refrigerio, continuamos hasta Miraflores y desde
aquí a las cuadras, nuestro punto de partida. Atras quedan más
de 160 kilómetros a caballo por unos paisajes de belleza extrema
apenas transitados.
Caballos
y jinetes
Los
caballos y el tipo de ruta, en todos los casos, son para jinetes experimentados.
Son muchas horas a caballo, muchas
las dificultades del recorrido y alta la exigencia de unos animales cruzados
muy vigorosos, acostumbrados a subir y bajar montes, pero que hay que
saber mandar.
Precios
Las rutas de fin de semana – dos jornadas a caballo- incluyen el
alojamiento y el desayuno y el precio es de 150 € por persona en
habitación doble. Para las rutas más largas el precio ronda
los 150 euros por persona y día en régimen de pensión
completa, siempre en habitación doble.
Datos
útiles:
La Posada de Bustarviejo
Carretera de Miraflotres, 40
Bustarviejo
609068677-630074039
www.posadadebustarviejo.com
www.horseriding-spain.com
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